Los Mases de Albalate del Arzobispo

En un sentido amplio, se entiende por “mas” cualquier edificio mayor que una caseta y más pequeño que una torre o “chalet”, situado fuera del núcleo urbano del pueblo, y mínimamente habitable.
En un sentido estricto, el “mas” era una construcción ligada tradicionalmente con la siega y la trilla. Por lo general constaba de una pequeña estancia en torno a un fuego bajo, una cuadra para las caballerías, y un altillo (“pajar”) que se usaba de dormitorio y para guardar la “parva”. Cada “mas” tenía su propia era donde se trillaba y aventaba el trigo.
Su proceso de construcción era tan sencillo (cuatro paredes de mamposte, argamasa o barro, “cañizos” y tejas) que hasta las familias más humildes podían construirlos y disponer de ellos. De ahí que haya partidas en el término de Albalate en que están tan abundantes y apiñados, que se convierten en auténticos protagonistas del paisaje.
En la parte más oriental de Teruel, los mases o masadas fueron auténticas unidades económicas completas, con corrales, huerta, era y tierras de labor, que sirvieron para repoblar los territorios reconquistados a los musulmanes. En estas partidas, alejadas de los núcleos de población, vivían permanentemente los masoveros, familias que se encargaban de su explotación. Solo en el Maestrazgo hay registradas 676 masías, de las que muy pocas siguen habitadas.

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Flysch de Zumaia

Geoparkea, el geoparque de la costa gipuzkoana, nos permite conocer la historia de la tierra mediante el tramo de costa que comprenden las localidades de Mutriku, Deba y Zumaia. Y es que, aunque en el interior de estas localidades también encontramos espacios geológicos de gran importancia, la belleza de los increíbles acantilados y el flysch, nos ciegan frente al resto de rincones de Geoparkea.
El nombre flysch fue introducido en la literatura geológica por el geólogo suizo Bernhard Studer en 1827 para hecer referencia a las formaciones de capas rocosas de origen sedimentario que se encontró en los Alpes.
Los Flyschs son formaciones geológicas compuestas por capas que alternan materias duras (calizas, pizarras o areniscas) y blandas (margas y lutitas) que se han ido sedimentando y acumulando sobre el fondo del mar por corrientes de turbidez más o menos periódicas.
Las capas de flysch de la región del Geoparque de la Costa Vasca se formaron por la sedimentación de pequeñas conchas de organismos marinos en el fondo de un mar profundo que dividía la placa Ibérica y la Euroasiática. Cuando las dos placas chocaron por acción de las fuerzas tectónicas, se fueron levantando poco a poco todos los estratos sedimentarios y se formaron los Pirineos y la Costa Vasca, este proceso de plegamiento terminó hace 20 M.a.
En la línea de costa, el paso de los años y la erosión ha ido desgastando las capas blandas con mayor facilidad que las duras, haciendo que estas queden en resalte, sin apoyo, y más expuestas: un verdadero libro abierto para la comunidad científica.
Las rocas del Flysch cuentan historias fascinantes de más de 60 millones de años de nuestro planeta: historias sobre micro y macrofósiles, sobre crisis biológicas y cambios ambientales, sobre señales geoquímicas, sobre la duración de cada periodo.
Por su accesibilidad y por su tamaño, este lugar lleva siendo un importante punto de referencia geológica desde hace ya más de 50 años, y hoy día es uno de los más importantes afloramientos geológicos del planeta, reconocido por la UNESCO.

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