La Aljafería

La Aljafería se construyó en el siglo XI, reinando en la Taifa de Zaragoza Abu Yafar Ahmad ibn Sulayman (Al-Muqtadir), aunque la parte más antigua data de finales del IX, una torre de vigilancia de planta cuadrangular que quedo integrada en el palacio.
El nombre por el que conocemos este palacio proviene de la derivación de al Qasr al-Ja’fariyya (Palacio de Abu Yafar), pero su nombre original era Qasr al-surûr (Palacio de la Alegría).
Del palacio islámico se conservan el patio (posteriormente renombrado como de Santa Isabel), una pequeña mezquita y el el Salón Dorado en los que podemos ver los lujosos detalles de los artesonados, la decoración con yeserías de atauriques y los arcos mixtilíneos entrecruzados.

En 1118, tras la reconquista de Zaragoza por Alfonso I El Batallador, pasó a ser residencia de los monarcas cristianos, que realizaron algunas reformas, destacando las realizadas por Pedro IV El Ceremonioso en 1336, al construir en el recinto un palacio mudéjar y la iglesia de San Martín (estilo gótico-mudéjar).

En 1486 algunas dependencias del palacio pasaron a ser sede de La Inquisición Española

Desde 1488 hasta 1493 los Reyes Católicos construyeron su palacio creando una segunda planta sobre la del palacio musulmán. De esta nueva parte destacan la escalinata, una galería, la portada de la entrada principal y una serie de estancias (los “Pasos Perdidos”), que finalizan en el Salón del Trono, que cuenta con un artesonado ricamente decorado con casetones y formas octogonales.

Entre 1592 y 1593 Felipe II se plantea la necesidad de fortificar el recinto de la Aljafería para evitar así en un futuro posibles levantamientos como la revuelta conocida como las Alteraciones de Zaragoza de 1591, que tuvieron como consecuencia la ejecución del Justicia de Aragón, Juan de Lanuza. Se rodeó el conjunto por una barrera en talud con baluartes pentagonales en los ángulos y un amplio foso.

A partir del reinado de Fernando VI (siglo XVIII), el palacio se usa como cuartel permanente de tropas.

El 4 de junio de 1931 el Palacio de la Aljafería fue declarado Monumento Nacional de Interés Histórico-Artístico.

En 1983 se decide la instalación de las Cortes de Aragón en el Palacio de la Aljafería.

El 14 de diciembre de 2001 el Palacio de la Aljafería fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO al ser considerado uno de los principales ejemplos del arte mudéjar aragonés.

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Parque Municipal de Muel

El Parque Municipal de Muel está situado en el antiguo cauce del río Huerva, a los pies del dique de la Presa Romana y de un acantilado natural.
La incisión y encajonamiento en las rocas del río Huerva, han originado un espacio umbroso, que se ha diseñado como un parque natural, cuyo resultado es un paraje de singular belleza, complementado por las espectaculares cascadas que forma el río Huerva en la búsqueda de su cauce original. Pocos metros aguas debajo de las cascadas, hay un puente peatonal que da acceso a la otra orilla del río.
También podemos disfrutar de un agradable paseo por el andador situado bajo las rocas del acantilado, paseo que está amenizado por el sonido del agua canalizada desde el manantial, que nos acompaña durante todo el recorrido.
Presidiendo el parque desde lo alto del dique, se ubica la Ermita de la Virgen de la Fuente, cuyos cimientos se asientan en el muro de la presa. En la ermita podemos disfrutar de los hermosos frescos pintados por Goya en las pechinas de la capilla de la virgen. Entre las grietas del dique crece la efedra, retamas, hiedra y algún almez.
Las filtraciones de agua procedentes del río Huerva han dado origen a un estanque a los pies del dique, en el que podemos ver a través de sus cristalinas aguas, plantas acuáticas como elodea canadensis que cobija multitud de crustáceos del género gammarus, algunas carpas que revuelven el fondo, muchos gobios y algún pececillo como el alburno.
Sobre el parque se sitúan las ruinas del Castillo de los Marqueses de Camarasa, cuyas antiguas troneras se utilizan de mirador. Bajo el castillo se ubican, el pabellón municipal que dispone de un bar con terraza, y un antiguo molino perteneciente al castillo, que en su etapa más reciente abastecía de electricidad al pueblo y a la harinera, y que ha sido rehabilitado para albergar la Sala de Exposiciones La Central.
El parque dispone de un espacio infantil, fuente de agua potable, y mesas tipo merendero.

Información obtenida de Turismo de Zaragoza

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