Basílica de Loyola

El santuario y basílica de Loyola, es un complejo monumental y religioso construido alrededor de la casa natal de Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. Se encuentra en el barrio de Loyola del municipio guipuzcoano de Azpeitia en el País Vasco. El santuario se ubica a orillas del río Urola entre las poblaciones de Azpeitia y Azcoitia
Su construcción comenzó en el siglo XVII y se prolongó hasta comienzos del siglo XX.
La basílica destaca en la parte central del edificio del Real Colegio, diseñado por el arquitecto italiano Carlo María Fontana. Desde el exterior se contempla una impresionante cúpula de 65 metros de altura, que aporta equilibrio a la fachada de 150 metros de longitud.
La casa de Austria fue la impulsora de la construcción del santuario, pero este se hizo bajo la dinastía de los Borbones. Por ello, sobre el pórtico se ubica un gran escudo de los Borbones.
La primera piedra se colocó el 28 de marzo de 1689, la guerra de Sucesión obligó a detener las obras por 13 años y cuando estas comenzaron de nuevo en 1717, se hizo cargo de las mismas el maestro Sebastián de Lecuona. Lecuona murió sin terminar la obra y fue Ignacio Íbero quien la continúa y finaliza. El edificio se inauguró el 31 de julio de 1738, fiesta de San Ignacio, y se consagró como basílica en 1889. Toda la obra, en la que trabajaron hasta 600 canteros, se realizó a base de grandes bloques de mármol extraídos del monte Izarraitz.
En 1992, en los trabajos de restauración encaminados al V centenario de la creación de la Compañía, se descubrió el grave problema estructural, pues ya se veían desde el piso del templo grandes grietas en la cúpula, y se procedió a su estudio, restauración y refuerzo. En la restauración participó José María Cabrera y se dedicó especial interés a la decoración interior y a su relación con la luz.

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