Bancos de Color

Bancos de Color es una iniciativa organizada por el Ayuntamiento de Zaragoza con la colaboración de Heraldo de Aragón y el patrocinio de FCC junto a otras 15 empresas de la ciudad. En ella, 24 artistas alumnos y exalumnos de la Escuela de Arte de Zaragoza han intervenido sobre 21 bancos ubicados en el Paseo de los Bearneses, una de las arterias principales del Parque José Antonio Labordeta (“Parque Grande”). Los bancos se han transformado, así, en un lienzo sobre el que estos jóvenes artistas, coordinados por la profesora Beatriz Zamorano han dedicado cada uno de ellos a un tema concreto:

Zaragoza (Carlota Vicente Padrol “Soy Padrol”)
Deporte (Inés Oliveras “ineso”)
Tolerancia (Jorge Alcaina)
Diversidad (Andrés Sánchez Valverde)
Igualdad (Sergio López Leciñena)
Alegría (Marta Soto Paciencia “Spiral Soto”)
Gastronomía (Silvia Gomollón)
Moda (Carla Loza)
Respeto (Sharon Chicaiza)
Arte (Michelle Vela)
Educación (Lucas Lorente “Lucks” y Patricia Júdez)
Naturaleza (Irene Terradas)
Amistad (Jorge Gecko )
Solidaridad (Carlota Serrano y Vicky Pellón)
Ciencia (Andrea Cebollada “Andy Amanece” )
Paz (Rocío Gallardo “Rocholica”)
Sostenibilidad (Gemma Bonito Segura “Bonitoilus”)
Niños (Paola Craver)
Personas mayores (Sergio Palao y Beatriz Zamorano)
Salud (Marina Rodríguez)
Amor (Leticia Torcal “Debelian”)

De forma paralela, se ha intervenido también de manera artística en el pequeño kiosco ubicado en las proximidades del citado Paseo de los Bearneses.
Ese espacio, que hasta 2006 se convertía todos los veranos en biblioteca, va a recuperar su espíritu porque el Patronato Municipal de Educación y Bibliotecas lo ha elegido para que capitanee un amplio programa de actividades, desde tertulias literarias a talleres de escritura creativa, que se celebrarán en ese pequeño edificio, rebautizado como El Kiosko. La idea es convertirlo en una dinámica zona de ocio cultural. Y, para realzarlo en su entorno, la artista Vera Galindo ha pintado su exterior con más de 40 metros cuadrados de pintura mural, uniendo la lectura con los elementos naturales y vegetales, y haciéndolo con colores de tonos pastel, que simpatizan con los del alrededor.

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Demolición de las torres de refrigeración de la central térmica de Andorra (Teruel)

La central térmica Teruel, más conocida como central térmica de Andorra, era una central carboeléctrica (central térmica que utilizaba el lignito como combustible) propiedad de Endesa. Estaba situada en el municipio de Andorra, en la provincia de Teruel (España). Entró en funcionamiento en el año 1981 y tenía una potencia de 1101,4 MW.
Las obras de construcción tuvieron una duración aproximada de cuarenta meses. El grupo 1 se acopló a la red eléctrica en marzo de 1979, el grupo 2 en diciembre del mismo año y el grupo 3 en abril de 1980. Se inauguró oficialmente el día 18 de noviembre de 1981 con el nombre de “Central Térmica Teruel”.
La central constaba de un almacenamiento de lignito, una chimenea, una instalación de elevación de cenizas y tres grupos de generación. Cada uno de los grupos de generación tenían una potencia de 350 MW y disponían de una caldera, turbina y torre de refrigeración independiente.
En diciembre de 2018, dentro del proceso de cierre de las centrales térmicas de carbón en España, Endesa solicitó el cierre de la central de Andorra para junio de 2020. El 13 de febrero de 2020 se procedió a su desconexión de la red eléctrica, quedándose en estado disponible.​ El 29 de junio de 2020 se autorizó su cierre definitivo, publicado en el BOE de 9 de julio.​
Las torres de refrigeración, tenían una altura de 107 metros y los diámetros oscilando entre 81,2 metros en la base, 46,1 metros en la parte más estrecha y 50,7 metros en la coronación. Construidas entre 1978 y 1979 en hormigón, cada una de ellas tenía un peso de 12.577 toneladas. Tenían como misión enfriar el agua caliente proveniente de los condensadores de los grupos de producción de energía. Su forma hiperboloide de revolución permitía que el aire fluyera desde la base hacia arriba sin necesidad de ninguna aportación de una fuente de energía externa.
Para su voladura se han empleado 270 kilos de explosivos, y para minimizar el efecto de la nube de polvo al caer las torres, se han instalado alrededor de ellas 38 piscinas también con detonantes.
Previamente, se había realizado el trabajo de preparación y descontaminación de las 6.000 toneladas de amianto alojadas en su interior. Con el hormigón demolido de las torres, una vez acondicionado y triturado, se procederá al relleno de suelos y de otras partes de la instalación.

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